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Entre Dualidades, Sueños y Tiburones.

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"Sin tiburones, no existirán los sueños; sin tiburones, no llegarás lejos y más vale un mundo lleno de preguntas que uno de ignorancia donde lo sabemos todo". 

 

"Algún día nos volveremos a reunir y platicar sobre todos los momentos en los que nos equivocamos. Pues en los que acertamos no dejaron ninguna pregunta más de qué hablar."

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Alonso I. Rodríguez de la Parra, explorador y documentalista.

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Ojo de ballena gris - Alonso I. Rodríguez de la Parra

"No me cabe la menor duda de que vivimos en un mundo construido por dualidades, o más que solo dualidades, miles de opiniones y distintas formas de existir de las cosas.

 

 A casi todo lo bueno se le puede encontrar algo malo, y a casi todo lo malo se le puede encontrar más de un par de cosas buenas. Pero algo en lo que tampoco me cabe la menor duda es que estoy lleno de preguntas... ¿Qué ironía, verdad? Estas preguntas no siempre son las más acertadas, y por más que diga que conozco todo sobre lo que hablo, sé que hay mucho o el doble que desconozco y simplemente por eso no me viene a la cabeza, porque no lo conozco. También puedo decirte que sé muchísimo sobre todo eso que no conozco y soy un profesional en cuestionarme sobre lo que creo no conocer. La retórica en esto me parece muy curiosa, pues para muchos posiblemente dije mucho, para otros suficiente y para otros no dije nada. ¿Y a qué voy con todo esto?

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Tiburones de distintas especies - Alonso I. Rodríguez de la Parra

 Hoy me desperté con un sentimiento de ambigüedad, me sentía entre el mundo de los sueños y el mundo real. Es muy rara la forma en la que podemos llegar a pensar cuando nos encontramos en ese estado. Dentro de mí había una mezcla de pensamientos y sentimientos. Tengo que aceptar que las ganas de escribir son las que me despiertan casi siempre, a veces incluso sueño lo que quiero escribir. Mi despertar se sentía ambiguo porque entre el mundo de los sueños y este, podía pensar en que quería escribir sobre la belleza de un encuentro con una ballena que tuve cuando visité Bahía Magdalena. Observaba en mi sueño y me acercaba lentamente al ojo de esta ballena, tal y como sucedió en el mundo despierto; grande, redondo, de un color entre azul y un gris mate. Pero era un mate que permitía el reflejo de las cosas, permitía el reflejo de mí mismo.

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Tiburón ballena - Alonso I. Rodríguez de la Parra

 Al observarme a través del ojo de esta ballena me di cuenta de que lo que veía no era yo, pero era la representación de mi vida a través de diferentes pensamientos, figuras e ideas que todas juntas me crean a mí. Es una locura cómo en el mundo de los sueños podemos romper las barreras de la física y todo lo que conocemos, podemos encontrar respuestas sencillas a las preguntas más complejas sobre la vida. En este mundo moderno hemos desvalorizado el poder y la importancia que tienen los sueños en nuestra vida, y los sueños se sienten reales porque en verdad son reales. Ingenuo aquel que ya no los escucha o que se ha entrenado para ignorarlos y olvidarlos al despertar. Ingenuo aquel que no usa esta herramienta para seguir construyendo día a día, ingenuo aquel que piensa que solo son una fantasía. Entre tantas cosas que vi, supe inmediatamente que esta historia ya no se trataría sobre esa ballena que, sin duda, tendré que regresar a escribir sobre ella, porque aunque esa historia es muy bella y de conexión con el universo que sentí, esta otra rama a donde se desprende la historia en el mundo de los sueños es una que me deja mil preguntas en la cabeza, que por sí solas, las preguntas me responden a muchos sentimientos.

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Tiburón enfermera - Alonso I. Rodríguez de la Parra

 Al emprender este viaje por conocer los océanos, la naturaleza, los animales que la habitan, me di cuenta de que había muchísimo más que solo lo que mis ojos podían ver. Las historias de todas las personas que he conocido, los personajes que he logrado entrevistar, los chistes de los diferentes amigos que he hecho a lo largo de esta exploración y todo ese mundo del mar que solo existe en palabras y pensamientos son todo lo que en realidad constituye al océano. No son solo los diferentes tonos de azul y las profundidades abismales, no son solo las especies y sus comportamientos, no es solo la perfecta descripción de la ciencia y no es solo lo que podemos observar y medir lo que es el mar. El mar son las vivencias de todos alrededor de este cuerpo de agua. El mar es la felicidad que este trae a las personas, el mar es la enorme tristeza y todas las lágrimas saladas de quienes han sufrido a su lado, por él o con él. El mar es el bien y el mal de todos, el sudor del esfuerzo, las lágrimas de felicidad y el llorar por la tristeza. El mar es de donde venimos, lo que le da vida a todo el planeta, de donde viene el oxígeno que respiramos. El mar está en todos lados, aunque no lo veamos de cerca, pero al mar lo puedes sentir hasta en la cima del pico más alto del mundo. El mar está a nuestro alrededor.

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Tiburones toro y Tiburón martillo - Alonso I. Rodríguez de la Parra

 Muchos de los recuerdos y cosas bellas que he visto han sido cerca del mar. Los encuentros con las especies que lo habitan son de las cosas de las que más me gusta hablar, pues cada encuentro con cada animal siempre es especial, y cada individuo que lo habita, aunque sea de la misma especie, sigue teniendo una personalidad única. 

 

Repentinamente, toda esta mezcla de figuras, pensamientos e ideas que dejaban ver casi toda mi vida en segundos, es como si viera toda mi vida en ese ojo de la ballena, se convirtió en la imagen de un tiburón. Este tiburón nadaba en la dirección opuesta a mí, y aunque yo trataba de acercarme para poder verlo de costado, siempre que estaba a punto de alcanzarlo, este se daba la vuelta y volvía a sacarme ventaja. Su cola se movía con gentileza de lado a lado; cada remada despertaba en mí recuerdos de distintos encuentros con animales de esta especie. Momentos en los que estar frente a este animal me llenaban de empatía, pues este depredador me ha dado una de las lecciones más grandes: que, a pesar de tu fuerza, poder o fama, siempre se justo, siempre se objetivo o ecuánime.

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Tiburón blanco - Alonso I. Rodríguez de la Parra

 El tiburón no va por el océano matando y comiéndose todo lo que ve, solo toma lo justo, y cuando ve a los humanos no es una máquina de matar, simplemente nos observa con curiosidad y nos ignora después, pues nosotros no pertenecemos a su cadena alimenticia. No existe en él el hacer el bien o el mal, solo existe en él el seguir su rol en el camino de la vida. Cosa que nosotros los humanos, por más inteligentes que nos creamos, aún no sabemos qué rayos estamos haciendo aquí. Vivimos desesperados por sobrevivir y desesperados por darle sentido a todo esto. Sigo defendiendo firmemente que, aunque podamos construir naves espaciales, vivir bajo gobiernos complejos, trabajar y haber creado la computadora, seguimos siendo la especie más estúpida en el planeta. Todo esto lo hemos creado porque somos estúpidos y necesitamos creer que no lo somos, necesitamos sentirnos productivos. Ingenuo aquel que cree que debe sorprender a alguien, ingenuo aquel que cree que debe ser alguien sobresaliente en la sociedad, ingenuo aquel que quiere más de lo que ya tiene, ingenuo aquel que destruye para construir, ingenuo aquel que convierte lo necesario y los recursos más básicos en apantallantes proyectos que solo van a satisfacer la necesidad del consumismo.

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Tiburones toro en Playa del Carmen - Alonso I. Rodríguez de la Parra

 Ingenuo aquel que no se deconstruye para vivir en armonía con lo que hay, pues nada de lo que construyas o hagas fuera de ti en verdad va a cambiar el planeta. Lo único que en verdad marcará un verdadero cambio, lo único que en verdad te hará más inteligente y útil, será que te construyas y cambies a ti mismo por dentro. Y muchos dirán que digo esto desde el privilegio, y posiblemente no se equivoquen, pero con esto dicho les digo lo siguiente. Tengo más de 100 amigos millonarios y ricos de espíritu, tengo más de 100 amigos millonarios y cómodamente adormecidos, tengo más de 100 amigos millonarios y pobres de espíritu, tengo más de 100 amigos que no sé si tienen dinero o no pero son ricos de espíritu, tengo más de 100 amigos que no sé si tienen dinero o no pero son cómodamente adormecidos, tengo más de 100 amigos que no sé si tienen dinero o no pero son pobres de espíritu, tengo más de 100 amigos que viven al día y son ricos de espíritu, tengo más de 100 amigos que viven al día y están cómodamente adormecidos, y tengo más de 100 amigos que viven al día y son pobres de espíritu. ¿Qué es en verdad ser privilegiado? Mis amigos “ricos” me resultan siempre ser los más pobres, y mis amigos “pobres” me resultan ser los más ricos, y esto también se da viceversa. Ingenuo aquel que juzga creyendo que conoce.

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Mantas gigantes - Alonso I. Rodríguez de la Parra

 El tiburón es una especie que, aunque sepamos que es sumamente importante para los océanos, sigue siendo pescada en cantidades abismales. Es una especie con la que podríamos representar toda la salud del océano. En los diferentes viajes alrededor de las costas pude observar que todos pescan tiburón, y aunque el mayor problema sigue siendo la pesca industrial, el tiburón es una especie que se comercializa en todos los niveles. Es pescado en pesca ribereña, en pesca deportiva, en pesca de arrastre, en pesca industrial, en pesca con anzuelo, en pesca con red. Básicamente, al tiburón lo pesca todo el mundo. Existe una gran demanda por sus aletas, por su carne y por su aceite. Se usa en un sinfín de productos médicos y se usa con un sinfín de propósitos "mágicos". Y me atrevo a decir esto aunque me juzguen muchos conservacionistas, pescadores o el público en general. ¿Por qué seguimos pescando esta especie si ya sabemos lo que representa, si ya sabemos que cuando no hay los suficientes tiburones en el océano todo lo demás va a desaparecer y morir? Sé que muchos lo pescan porque viven al día, y eso se debe a que muchos lo consumen porque les sobran los días.

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Tiburón muerto - Alonso I. Rodríguez de la Parra

No puedo evitar rememorar las imágenes de esos tiburones pescados, arrojados a la orilla del mar o yaciendo hundidos en las playas costeras. El sentimiento que me embarga al presenciar cómo una especie tan vital es comercializada a una escala tan brutal es profundamente desolador. No es que menosprecie la importancia de otras formas de vida animal, pero los tiburones desempeñan un papel crucial en la cadena trófica. Son los guardianes de la salud general del océano; removerlos de esa cadena conlleva a un rápido colapso de todo el ecosistema marino.

Es innegable que debemos considerar el bienestar de todas las especies, pues ninguna debería sufrir. Las grandes producciones, carentes de sentido de sustentabilidad, nos enfrentan a una realidad cruda. No estoy abogando por la completa abstinencia de carne o por la conversión al veganismo, pero quizás debemos contemplar la posibilidad de que ellos, los veganos, posean la solución más simple para contrarrestar esta enfermedad del consumismo que nosotros mismos hemos fomentado.

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Feto de tiburón - Alonso I. Rodríguez de la Parra

La vía más accesible para combatir este flagelo es a través del veganismo, aunque idealmente deberíamos aspirar a vivir de manera más armoniosa y natural. Aquellos que eligen consumir carne deberían hacerlo de fuentes donde se garantice que esos animales han cumplido su ciclo en la cadena, viviendo vidas dignas y siendo sacrificados de manera con honra, sin sufrimiento. Todos los seres humanos deberíamos honrar la vida, viviéndola en consonancia con los principios de bondad y respeto hacia los demás seres vivos.

Como mencionan en una película que recientemente vi, y que probablemente tú también hayas presenciado, "Ustedes tendrán el permiso de comerme" cuando mi papel en este planeta haya concluido. Sin embargo, alcanzar ese estado requerirá que nos salvemos a nosotros mismos salvando al océano, preservando su biodiversidad y restaurando su equilibrio natural.

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Tiburones muertos - Alonso I. Rodríguez de la Parra

Somos parte del mismo círculo vicioso y no hay unos peores que otros; somos la representación de todo eso malo juntos. Y para todos parece una necesidad pescar, consumir o convertir en medicina a los tiburones, para todos es algo que soluciona lo inmediato y lo cercano. Pero sigue siendo una ilusión, porque para todo tema médico existen otras alternativas, para todo mal económico existen otros ingresos y para toda satisfacción de lo consumible existen otros consumibles. 

 

Lo que sí es una realidad para todos y de la cual no escaparemos es que sin tiburones no habrá vida en el océano y sin vida en el océano no habrá vida en la tierra y sin vida en la tierra ya no estaremos nosotros. Y sin nosotros ya nada existirá, pues somos el universo presenciado a sí mismo. Estés donde estés, tengas lo que tengas, no eres nada ni nadie si no lo somos todos. Así que si eres pescador, oficinista o empresario citadino, prestador de servicios de cualquier tipo, inversionista, millonario o un astronauta tratando de llegar a otro planeta, déjame decirte lo siguiente: 

"Sin tiburones, no existirán los sueños; sin tiburones, no llegarás lejos y más vale un mundo lleno de preguntas que uno de ignorancia donde lo sabemos todo". 

 

"Algún día nos volveremos a reunir y platicar sobre todos los momentos en los que nos equivocamos. Pues en los que acertamos no dejaron ninguna pregunta más de qué hablar."

Alonso I. Rodríguez de la Parra

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