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Turismo y Orcas

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"Les invito a unirse y ser parte de una campaña de sensibilización y profunda conexión con este magnífico animal. No solo idolatrando, sino también viendo cómo velar por su seguridad y bienestar, encontrar la manera de realizar el turismo de forma que más personas se conecten con esta especie de una manera sana, tanto para las orcas como para los humanos."

Alonso I. Rodríguez de la Parra, explorador y documentalista.

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Escuadrón de Orcas - Jorge Cervera Hauser

La Paz, La Ventana y Los Cabos solían ser lugares de serenidad y calma. Tener encuentros con animales marinos es un gran regalo de la naturaleza. Nombrado de manera equivocada como el "acuario del mundo", Jacques Cousteau cometió un gran error. Este lugar no es un acuario, es el mundo natural. La naturaleza está aquí para cumplir un rol ecosistémico y vital para el planeta que aún no acabamos de entender. No está aquí para convertirse en una atracción más, para ser vista con los ojos de la banalidad y la satisfacción inmediata de nuestro ego. Si observamos la naturaleza con respeto y empatía, veremos que tiene muchísimo por enseñarnos. No estoy diciendo que dejemos de experimentar el mundo natural, pues es lo más sano que existe en el planeta para los humanos. Pero hagámoslo desde un lugar donde seamos conscientes de la interdependencia a la que estamos conectados, de la que lamentablemente nos hemos desconectado por llamarnos "inteligentes" y crearnos ilusiones sobre nuestras necesidades.

La carrera por solucionar los problemas con inmediatez no nos ha dejado ver que, a largo plazo, estamos generando un problema aún mayor. Lo que hacemos para cuidar de nuestros hijos y familiares en el presente está destruyendo su futuro.

Los safaris marinos crecen en proporciones abismales año con año. Tanto que ya son una fuente importante de ingresos para los locales y los inmigrantes norteamericanos, sudamericanos, europeos y asiáticos que llegan a instalarse, no siempre de manera legítima, en tierras mexicanas de Baja California Sur por la oportunidad de negocio que la abundancia en biodiversidad que tenemos en nuestras costas mexicanas representa para la posibilidad de generar un buen ingreso económico y trabajar en el lugar más bello del planeta; el océano. Hay muchas personas que son conscientes y tratan de dar un servicio honesto y digno del lugar en donde viven y los habitantes con los que comparten su lugar en estas actividades. Por habitantes me refiero a las especies marinas. Pero hay muchos más que ven esto como un mero negocio y cualquier oportunidad para satisfacer a los clientes es buena para ganarse un poco más de propina, sin percatarse de que están faltando al respeto a la misma actividad que está sustentando sus días. Para mí, esta es la forma más baja de demostrar que has perdido tu dignidad: cuando no cuidas lo que te da de comer. Los humanos podríamos vivir de una manera en la que enaltecemos a la naturaleza y la hacemos brillar, pero hemos decidido convertirnos en parásitos que solo le quitamos a la naturaleza sin darle nada a cambio.

Escribo este texto porque tengo certeza de que los safaris marinos y salir a conocer el mundo natural es la manera más eficaz de recordar la importancia de cuidar nuestro planeta. Esta actividad ha cambiado mi vida y estoy seguro de que ha cambiado la de millones. Pero las cosas eran muy diferentes cuando esta actividad no era mainstream y era algo más difícil de obtener. Hoy en día, esta actividad ha alcanzado tanta fama que el llamado "ecoturismo" se está convirtiendo en otra forma de turismo masivo, pero ahora invadiendo un ecosistema muy frágil y delicado. Tan complejo que ni con toda la ciencia hemos podido descifrar cómo funciona. Pero tal vez no necesitamos toda la ciencia, aunque sí es muy importante. Podemos usar la empatía y los valores emocionales que, como humanos, aún conservamos en gran medida cuando actuamos individualmente. A veces, estos se pierden en la colectividad y es más fácil obrar de manera errónea cuando muchos lo están justificando, pero eso no significa que esté bien.

Uno de los animales que más fama le han traído a esta actividad son las orcas. Este animal ha llamado nuestra atención desde tiempos ancestrales, ya que es uno de los animales más poderosos de la naturaleza. No solo por la fuerza y habilidad que tiene como individuo, sino también por la destreza y habilidades que han desarrollado como grupos. Son animales que han pasado de ser leyendas asesinas a ser capturadas en tanques para entretener a los humanos. Y tener un animal como estos en un tanque es una de las mayores groserías que puedes hacerle al planeta. Verlas en libertad es un atractivo que está mejor visto, pero debemos manejarlo con mucha cautela. Es impresionante cómo el depredador más temido por todas las especies del reino marino no ve a los humanos como competencia ni como su comida. Hemos podido entrar al agua con ellas y observar comportamientos, incluso de invitación por parte de ellas, mientras nos ofrecen comida o invitan a jugar con los alimentos que han cazado. Sin duda, ver un espectáculo así y ver que un animal tan imponente como una orca nos muestra cierto grado de respeto y no nos hace trizas al entrar al agua con ellas nos ha impactado de una manera increíble. Tan increíble que estar en su presencia en el agua nos provoca una euforia y sentimiento que, si se viera bajo instrumentos de medición cerebral, todos nuestros sentidos estarían iluminados.

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Orcas - Jorge Cervera Hauser

Y aunque en México muchos dicen que está prohibido nadar con estos y otros animales, hay muchas zonas grises en la ley. Las orcas son cetáceos que pertenecen a la familia de los odontoceti… Las llamadas “ballenas con dientes” Hay muchas maneras de justificar y evadir la ley, sin mencionar que nuestro sistema para ejercer la ley es una basura. Ese no es el problema. El problema es el desconocimiento de la especie. El problema es que no sabemos en verdad el impacto que podríamos tener si esta actividad se sigue descontrolando. El impacto que pueden tener estos animales cuando ya no es solo una panga que se las encuentra y entramos a nadar y las orcas se acercan con curiosidad a querer vernos también. El problema es cuando somos 35 pangas persiguiéndolas a grandes velocidades desde que salen los primeros rayos de luz del sol hasta que se guarda el sol y sale la luna. Eso sí es inaceptable. Cuando rompemos el ciclo natural del día de un animal por perseguirlos por horas y horas durante todo el día sin dejarlo alimentarse, sin dejarlo criar y enseñarle a sus crías cómo subsistir. Ahí es cuando realmente demostramos que nuestra inteligencia en realidad es estupidez.

La primera vez que vi una orca en vida salvaje me encontraba paseando en una lancha con mi padre, dábamos la vuelta por la isla Espíritu Santo en La Paz, yo tendría entre 13 y 14 años. Navegábamos por un canal a una velocidad baja cuando, de la nada, un animal enorme y negro con manchas blancas se acercó a la embarcación y comenzó a nadar en la punta como un delfín, solo que no era un delfín, era un animal con un magnetismo y una presencia brutal, una Orca. Encontrarnos con este animal sin siquiera estarlo buscando fue el encuentro más maravilloso que he tenido. Hoy en día parece que salimos al mar solo para buscarlos y cuando no los encontramos podemos salir decepcionados. Amigos, quiero decirles que de eso no se trata salir a conocer el mar. En su calma y soledad, el mar es el mejor maestro y cuando nos regala espectáculos naturales como ver a sus habitantes, es lo que es... un regalo.

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Orcas  - Jorge Cervera Hauser

Aún nos falta muchísimo por comprender de estos animales. Sabemos muy poco de ellos. Conocemos familias que se ven con regularidad y que incluso llamamos residentes de la zona. Sabemos que muchas otras sólo están de paso. Sabemos que genéticamente muchas no tienen una conexión directa y que entre ellas hay grupos con diferentes culturas, diferentes técnicas de caza, diferentes maneras de tratar a los adultos y jóvenes. Las orcas son animales tan sorprendentes que de familia a familia son super distintas. Sabemos que las poblaciones mundiales de este animal podrían desaparecer para el 2050 a causa de metales pesados y otros contaminantes en el agua. Y eso es solo si los humanos no acabamos antes con su hábitat.

Hemos idolatrado de tal manera a este animal que verlo en vida libre es el sueño más grande de muchísimos. Pero, ¿y si cambiamos ese sueño de solo verlo por el sueño de conservarlos por el mayor tiempo posible en nuestra existencia en el planeta? Que no solo los idolatremos, sino que en verdad nos preocupemos por esta especie.

Las orcas ya son famosas. Puedo atreverme a decir que todos sabemos que existen y todos queremos verlas. Pero, ¿cuántos de nosotros en verdad queremos conocerlas? ¿A cuántos de nosotros en verdad nos importan? ¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a salir de la ignorancia y no solo explotar la oportunidad económica que este animal representa, sino en verdad conocer cuál es su rol en el ecosistema, revelar a través de estudios científicos y a través de la observación los verdaderos aprendizajes que este animal ancestral carga en su mero existir para que seamos una mejor sociedad?

El ser humano es una especie que vive en un plano muy distinto a los demás animales, o al menos podemos percibirlo así. Y por eso mismo nos hemos distraído y no conocemos nuestro verdadero rol como especie en el planeta. Hay especies claves que sabemos que su mera existencia hace que todo lo demás pueda existir. ¿Acaso estamos aquí para destruirlo todo o aún estamos a tiempo de ser una especie clave para nuestro planeta? ¿Lo guiaremos a la destrucción o lo guiaremos a la belleza de la vida?

Con esto dicho, me gustaría plantear uno de los compromisos que tengo con los Mares de México: cuidar la biodiversidad a toda costa. Les invito a unirse y ser parte de una campaña de sensibilización y profunda conexión con este magnífico animal. No solo idolatrando, sino también viendo cómo velar por su seguridad y bienestar, encontrar la manera de realizar el turismo de forma que más personas se conecten con esta especie de una manera sana, tanto para las orcas como para los humanos.

Esta campaña comenzará por estudiar a profundidad de manera científica a estos animales, y con empatía y sensibilidad poder compartir con las comunidades costeras, prestadores de servicio y con gran énfasis transmitir a los turistas que esta actividad debe realizarse con respeto y amor a la naturaleza. Existen personas con gran corazón y organizaciones con gran determinación que ya están estudiando a estos animales, que día a día transmiten la belleza de su cuidado y les enseñan a los jóvenes y niños la importancia de respetar el mundo natural.

Te invito a que hagas una donación y que juntos nos sumemos para ser regenerativos y recuperar nuestra dignidad dentro de los roles ecosistémicos. Juntos podemos ser los humanos que se merecen a este planeta.

En el siguiente enlace pueden ver el video de la situación que ocurrió el año pasado: 

"Les invito a unirse y ser parte de una campaña de sensibilización y profunda conexión con este magnífico animal. No solo idolatrando, sino también viendo cómo velar por su seguridad y bienestar, encontrar la manera de realizar el turismo de forma que más personas se conecten con esta especie de una manera sana, tanto para las orcas como para los humanos."

Alonso I. Rodríguez de la Parra

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